LA GLOBALIZACIÒN Y EL MEDIO AMBIENTE
“la guerra de intereses”
Muchos influyentes economistas y políticos afirman que la “globalización” a partir de la caída de las barreras al comercio y la inversión internacional, son los dos motores que impulsan a la economía mundial hacia una mayor prosperidad. Este cambio de perspectiva ha llevado a que diversos países a través de convenios y tratados, expandan la multiplicidad de servicios y productos que fabrican a una mayor cantidad de consumidores, proporcionando un cubrimiento más amplio en cuanto a sus cuotas potenciales de mercado. Este hecho incrementa el margen y activa de forma positiva la economía de aquellos países que a través de la vinculación, hacen parte del comité de miembros que establecen la apertura como una opción viable para alcanzar una mejor condición de vida.
Sin embargo, el afán de los países subdesarrollados por reactivar sus economías y vincularse en esta iniciativa de capital, evita que en ocasiones se observen ciertos malestares que se presentan en la ejecución que este hecho acarrea. La amenaza a la identidad, valores culturales, políticas y medio ambiente son una muestra de las irregularidades a las que se pueden llegar sino existen unos parámetros que controlen, mantengan y auto-regulen la soberanía de cada país. De cierto modo, los países más ricos se aprovechan de su poderío para encaminar y desarrollar estrategias que permitan acrecentar y beneficiar a los grupos elite, concibiendo una distinción más pronunciada entre países cada vez más ricos y países cada ves más pobres; por esta razón es importante el proceso de ejecución, integración y consecuencia que se dé, pues de este paso depende el éxito de adaptación y reacción a nuevos estándares que resultan desafiantes. Paralelo a esto, hemos llegado a incrementar la oferta de productos y servicios en un porcentaje tan alarmante que la confusión a la hora de adquirir un producto se hace cada vez más evidente y pronunciado, superando en cierta medida la demanda y el consumo incesante. Por este motivo, el desarrollo que imparte la creación de nuevas tecnologías y su implementación no siempre es la más adecuada, pues el uso incongruente ha generado la explotación de recursos naturales a gran escala, conduciendo a un desequilibrio insostenible y por ende debilitando nuestro entorno como único recurso de abastecimiento para la obtención de regalías cada vez mayores por ciertos países.
Es importante resaltar que la globalización ha beneficiado a diversos países y personas llevándolos a obtener un en corto tiempo una condición de vida “más favorable” pero igualmente no se ha tenido presente que para sostener este nivel de vida tan agitado hemos destruido casi tres veces lo que nuestras generaciones pasadas habían hecho. Tan solo en los últimos 50 años hemos aniquilado más de la tercera parte de nuestros bosques sin siquiera obtener una retribución ambiental inmediata, es decir que se ha generado una extinción total de millones de especies a este precio. Por ello es indispensable crear políticas que permitan un crecimiento equitativo, sostenible y democrático, el cual vincule a toda la sociedad en la oportunidad de mejorar, salir adelante y acceder a todos los beneficios que se promulgan.
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